Comenzamos a conocernos
Entre primeras conversaciones y esa curiosidad bonita por saber más del otro, empezó algo que ninguno de los dos podía medir todavía.
Tengo algo para ti
Una carta escrita con todos nuestros momentos
◌Busca un lugar tranquilo y sube un poco el volumen. Al tocar el sello entraremos en pantalla completa para vivir esta historia sin distracciones.
Esta historia solo podía llevar tu nombre.
Capítulo I · El comienzo
Desde marzo de 2024, mi vida comenzó a guardar pequeños instantes con tu nombre. Algunos llegaron despacio, otros cambiaron todo de golpe; juntos se convirtieron en esta historia tan nuestra.
Antes de continuar
Es una carta que se abre poquito a poquito, como se abrió mi corazón contigo.
Cada capítulo guarda algo que admiro, algo que recuerdo y algo que todavía sueño vivir a tu lado.
Ve despacio. Esta carta fue hecha para quedarse un ratito contigo.
Capítulo II · Nuestra historia
Dos años y cuatro meses de coincidencias, aprendizajes y mucho amor.
Entre primeras conversaciones y esa curiosidad bonita por saber más del otro, empezó algo que ninguno de los dos podía medir todavía.
Llegó el momento de compartir el mismo lugar, las miradas, los nervios y una memoria que todavía sonríe cuando la pienso.
Una hamburguesa con nombre propio, compartida entre risas, antojos y esa felicidad sencilla que contigo siempre termina convirtiéndose en recuerdo.
Comimos juntos en algún rincón cuyo nombre quizá se pierda, pero no la sensación de tenerte enfrente y disfrutar el tiempo sin prisa.
Ese día formalizamos nuestra relación. El mundo siguió igual para todos, pero para mí comenzó una forma nueva y preciosa de llamarnos: nosotros.
Entre bromas, confianza y ese sillón que terminó siendo escenario de uno de tantos momentos en los que hacerte reír era todo mi plan.
Nuestro primer febrero celebrando el amor que ya estábamos construyendo: imperfecto, emocionante, tierno y completamente nuestro.
Cambiamos la rutina por el camino y nos regalamos un viaje. Cocoyoc quedó unido para siempre a la aventura de descubrir lugares contigo.
Celebrar tu vida con un pastel especial fue también celebrar la suerte inmensa de coincidir contigo y verte cumplir un año más.
Porque nuestra historia también vive en mesas cotidianas, conversaciones largas y comidas que saben mejor cuando las comparto contigo.
Tu lengua terminó verde y, por supuesto, tuve que tomar fotos. Uno de esos instantes absurdos y perfectos que todavía me hacen sonreír.
Te vi con un vestido precioso que todavía me fascina verte puesto. Esa noche guardé otra imagen tuya entre mis favoritas.
En mi cumpleaños aprendiste a hacer tamales por primera vez. El regalo fue verte intentarlo con cariño y compartir juntos algo tan nuestro. :D
Cerca de terminar el año, simplemente la pasamos bonito juntos. A veces el mejor recuerdo no necesita más explicación que tu compañía.
Me modelaste unos vestidos de flores hermosos y convertiste nuestro San Valentín en una tarde dulce, divertida y muy difícil de olvidar.
Compartimos un drama llamado El drama, porque hasta sentarnos a mirar una historia se vuelve especial cuando puedo comentarla y vivirla contigo.
Entre juegos en Cúspide —y aquella lengua azul por quién sabe qué— sumamos otra escena divertida a nuestra colección de rarezas felices.
Con tu sombrero y esa forma tuya de adueñarte de cualquier look, te convertiste en mi vaquerita favorita y en otra foto que adoro recordar.
Te vimos con varios peinados y cada uno parecía revelar una versión distinta de ti; todas igual de bonitas, todas siendo Grecia.
Acabamos tan mojados que parecíamos sopa, pero incluso bajo el agua encontramos razones para reír y hacer del desastre una aventura.
Cerramos junio entre fútbol, pambazos y esa mezcla perfecta de planes simples que se vuelven extraordinarios porque los vivimos juntos.
Llegamos hasta este presente con una historia imperfecta, sincera y muy bonita. No es el final del recorrido: es otra página que escribimos juntos.
Capítulo III · Todo lo que veo en ti
Toca cada corazón. Detrás de ellos hay una de las muchas razones por las que volvería a elegirte.
Capítulo IV · Mi promesa
No puedo prometerte una historia sin días difíciles. Sí puedo prometerte presencia, honestidad, ternura y las ganas de seguir aprendiendo a amarte como mereces.
Último capítulo · Y todos los que faltan
Gracias por aquel marzo, por aquel julio, por nuestro primero de noviembre y por cada día del proceso largooo y bonito que nos trajo hasta julio de 2026.
No puedo poner aquí todas las fechas, pero créeme: en mi cabeza viven todas esas veces que hemos disfrutado juntos. Y vamos por muchas más, porque nuestra historia apenas empieza.
Si pudiera volver al inicio sabiendo todo lo que viviríamos, volvería a acercarme a ti. Volvería a conocerte. Volvería a elegirte.
Continuará… ♥
Volver al principio ↑